Disonancia
cognitiva. Tensión o desarmonía interna del sistema de ideas,
creencias y emociones que percibe una persona al mantener al mismo
tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un
comportamiento que entra en conflicto con sus creencias. ¿Se puede
creer en una cosa, y en su contrario? ¿Se puede pensar que algo es
bueno, y también malo? ¿Se puede odiar y amar la misma cosa? ¿Se
puede comportar alguien de cierta manera y creer que no es la
adecuada? Mil y una veces tenemos este choque de ideas, de emociones.
Mil y una veces creemos que esta actitud ante las cosas significa no
tener unos principios, unas ideas firmes, unos cimientos sólidos.
Pero no es así. No lo creemos. Las cosas no son blancas o negras, y
en la fusión de los diferentes puntos de vista creemos que se hayan
las respuestas, aunque aún no sepamos cuales son. Pero las buscamos,
dudamos entre los extremos, cambiamos el cristal por el que miramos
para ver la vida de todos los colores. Y si finalmente nos decidimos
por una, será porque hemos barajado todas las opciones. Nunca se
debe decir que no antes de probar. Cuando lees, cuando conversas con
alguien, cuando observas maneras de pensar o de vivir diferentes a la
tuya, abre tu mente, mantén una disposición para dejarte convencer.
Si los argumentos superan a los tuyos, es de sabios rectificar. Si
sigues creyendo en tus ideas iniciales, estas serán ahora aún más
fuertes. Nunca dejes de dudar, “contradicciones son síntomas de
inteligencia”.
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